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Así trabajamos en el taller: cada pedido pasa por una secuencia clara, desde la selección de ingredientes hasta el empaque final. Te contamos qué esperar en cada paso y cuánto puede demorar tu envío.
Del taller a tu puerta
Cada bálsamo, jabón y crema que sale de Melem Bellie sigue un proceso fijo: selección de materia prima, formulación en frío, curado y control de calidad. Estos son los hitos que marcaron el camino del taller desde sus primeros frascos hasta la tienda online.
Todo empezó con una olla de acero inoxidable y tres recetas de bálsamo labial: manteca de karité, cera de abejas local y aceite de caléndula infusionado a mano. Esos primeros frascos se vendieron en ferias de Mendoza y se agotaron en dos fines de semana.
Alquilamos un espacio con ventilación natural y sumamos la línea de jabones con arcilla rosa, aceite de oliva virgen extra y aceites esenciales puros. Cada barra se cura durante cuatro semanas antes de etiquetarse, un ritmo que no hemos acelerado desde entonces.
La tienda online permitió que los pedidos dejaran de depender de las ferias. Empezamos con envíos a Mendoza y Buenos Aires, y en seis meses ya cubríamos todas las provincias. El empaque pasó a ser de vidrio reciclable y cartón sin plastificar.
Los sets personalizados para regalo nacieron de pedidos recurrentes de clientas que querían armar combos con bálsamo, crema corporal y jabón. Ese mismo año sumamos la suscripción mensual de autocuidado, que hoy representa un tercio de los pedidos que salen del taller.
Implementamos una ficha técnica para cada lote: origen de la manteca, fecha de infusión de hierbas, temperatura de mezclado y resultado del test de pH. Cada frasco lleva un número de lote que permite rastrear todos sus ingredientes hasta el proveedor.
Hoy producimos entre 80 y 120 unidades por semana, siempre en lotes pequeños para mantener la frescura de los ingredientes botánicos. Cuando un producto se agota, se repone recién cuando el lote nuevo completa su curado. Esa espera es parte del proceso y la explicamos en cada ficha de producto.
Cada fórmula se piensa para un gesto concreto de tu rutina, no para llenar un estante. Estos son los resultados que repiten quienes compran en el taller.
Las cremas y bálsamos usan mantecas vegetales que se absorben en minutos. Notas la diferencia al vestirte: nada de brillo graso, solo tersura.
Trabajamos con aceites esenciales puros en dosis suaves. El aroma acompaña tu día sin competir con tu perfume ni provocar molestias.
Un jabón de arcilla y un aceite nutritivo cubren la limpieza y la hidratación. No necesitas una rutina de diez pasos para ver cambios.
Si tu piel es sensible o reactiva, las fórmulas sin conservantes agresivos ni fragancias sintéticas reducen el riesgo de irritación.
Los frascos de vidrio y las cajas de cartón se pueden reutilizar o reciclar. Incluso ofrecemos descuento por devolver envases limpios.
Los kits incluyen una tarjeta que explica cada producto y su uso. Quien lo recibe sabe exactamente qué es y para qué sirve, sin etiquetas confusas.